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Mirar un partido con un propósitoCabeza fría, mente clara. Mirar un partido con un propósitoPor DAVE HADFIELD El mirar como entrenador a un equipo jugando un partido puede provocar un rango de emociones. Esto puede abarcar desde euforia hasta desesperación, desde excitación hasta terror, desde alzar los puños hasta agarrarse la cabeza entre las manos. Pero, yo creo que los entrenadores necesitan aprender a controlar sus emociones durante un partido por un montón de razones. Primeramente, porque si uno no puede ser modelo de control emocional, ¿cómo realmente podría esperarse que sus jugadores lo demostrasen? Si uno está gritando y gesticulando con las manos, ¿podría realmente quejarse si sus jugadores lo imitan con el referee, prepotean a los oponentes o pierden el control? En segundo lugar, porque el permitirse a sí mismos convertirse en demasiado emocionales, para la mayoría de los entrenadores, los afectará negativamente en su capacidad de tomar decisiones eficaces. A menos que retengan cierto nivel de compostura, es bastante difícil pensar clara y analíticamente durante los partidos y justamente eso es lo que su equipo necesita que se haga. No estoy sugiriendo que todo lo que se necesita es que se siente o permanezca como una estatua, sino que estoy diciendo que se necesita controlarse para tomar buenas decisiones. A través de los años, he visto muchos entrenadores de diferentes niveles fracasar en el control de sus emociones y creo que casi siempre eso ha sido en detrimento de sus equipos. Aún aquellos que tienen control sobre sus emociones necesitan preguntarse que es lo que están logrando mediante el grito constante de órdenes hacia sus jugadores. Seguro, yo sé que porqué lo estás haciendo, para darles a tus jugadores información que, por no ser lo suficientemente inteligentes o tener la experiencia necesaria, no se están dando cuenta. ¿Pero qué es lo que realmente estás logrando? Tus jugadores están tratando de concentrarse en el partido y en las oportunidades que deberían estar detectando (como espacios, defensores, pelota, etc), de manera que es poco probable que su atención esté centrada en el entrenador, ni debería estarlo. Entonces gritarles recomendaciones solamente los distrae de su foco correcto y además estás llamando su atención (y la de los oponentes) sobre el hecho de que no están haciendo las cosas correctamente o que no saben lo que deberían saber. No estoy diciendo que tu recomendación no pueda ser oportuna o pertinente, sino que realmente pienses acerca de cómo y cuándo darla. Los jugadores de todas las edades necesitan aprender a través de la experiencia, sin una catarata de consejos que le lleguen desde el costado. Conozco que es parte de la naturaleza humana querer darlos, pero piensa acerca para quién lo estás haciendo: para ti o para beneficio de los jugadores. Creo que generalmente los entrenadores lo hacen porque los hace sentir mejor, no necesariamente porque sea de ayuda para los jguadores. ¡Lo sé, porque he sido culpable de ello en el pasado! Una de las estrategias que he alentado en algunos entrenadores (normalmente a los de nivel superior) es pidan, compren, les presten o roben un par de walkie talkies, se sienten en la tribuna y desde allí hablen con el ayudante o el otro entrenador del equipo localizado en el borde de la cancha. No estoy sugiriendo que debieran hacer esto los entrenadores de infantiles, pero con suerte ustedes me entendieron lo que quiero decir. El sentarse en la tribuna con un moderno aparato de comunicaciones tiene una ventaja clave para el entrenador pasional. Lo distancia físicamente de la acción y lo ayudará a distanciarse emocionalmente. Si a uno le salta la térmica, por lo menos está lo suficientemente lejos de los jugadores como que les llegue el efecto negativo a ellos. La segunda ventaja para todos los entrenadores al sentarse en lo alto de la tribuna es que pueden ver el partido desde una perspectiva diferente. Con un poco de altura, verás patrones y factores emergentes que no pueden verse desde el costado y tampoco pueden ver tus jugadores desde adentro. Realmente ayudarás a tu equipo al proporcionarles estas visiones estratégicas. A algunos entrenadores (especialmente los de backs) les gusta ver el partido desde detrás de la línea de pelota muerta por razones similares a éstas. Si puedes, haz la prueba. De todas maneras, habiendo sacado todo esto desde adentro mío, pasaré ahora al punto principal de este artículo y es el de ofrecer sugerencias acerca de cómo uno podría pensar hacer del juego mientras se está practicando y para brindarle a los jugadores con un análisis del partido y de sus rendimientos dentro de él. Primeramente, me gustaría ofrecerles un método conceptual simple, pero eficaz, de analizar la performance de sus equipos. No es ciencia espacial, se basa en los principios del deporte y le brindarán un probado patrón para evaluar lo que es bueno, es malo y es feo acerca de la performance de un equipo. Quizás este simple sistema pueda sonarles raro a aquellos de ustedes que no están entrenando desde hace mucho tiempo (¡y puede que también a aquellos que si lo hagan desde hace rato!) Según el evangelio de la NZRU (Unión de Rugby de Nueva Zelanda), existen cinco cosas fundamentales para tener éxito en el rugby, sin importar el nivel en que uno está entrenando. Esas cinco cosas son: 1) Obtener y mantener la posesión de la pelota; 2) Avanzar; 3) Apoyar al portador de la pelota; 4) Mantener continuidad al hacer disponible la pelota; y 5) Mantener presión constante sobre el oponente (tanto en ataque como en defensa). Lo que estoy sugiriendo con esto es que estos principios brindan una maravillosa plataforma para que uno evalúe como le está yendo al equipo, tanto en el entretiempo como al final del partido. Esos son los cinco principios claves del deporte. Primeramente, el equipo tiene que tener la pelota (ganar & mantener la posesión) para poder hacer algo con ella – esto involucra ganar la pelota en las formaciones fijas – asegurarse que el lineout y el scrum están funcionando eficazmente, que se está ganando la pelota de las salidas y que se está compitiendo por la pelota en las fases de disputa. Estas fases de disputa incluye a los scrums (en menor medida) y lineout, pero más específicamente, en rucks y mauls y en el tackle. Además involucra mantener la pelota cuando se la tiene a través de métodos efectivos de retención de la pelota. Avanzar es simplemente moverse hacia la línea de gol de los oponentes teniendo presente que el objetivo del juego es ganar mediante la anotación de puntos. Por lo que lo que en esto debemos tener en mente es cuan bien lo está haciendo el equipo en términos de movimientos hacia la zona objetivo. No sobre la eficacia con que los jugadores estén haciendo todo tipo de jugadas fantásticas detrás de la línea de la ventaja, la cuestión es cuan bien lo están haciendo en términos de avanzar con la pelota. Está bien el retroceder o correr para el costado, si el resultado final es haber avanzado. ¿Los jugadores corren derecho? ¿Se mueven inexorablemente hacia la línea de gol del oponente, ya sea más rápidamente o más lentamente? El apoyo al portador de la pelota es crucial si se quiere avanzar. Cuando detienen el progreso de un jugador, se necesitan los jugadores de apoyo para poder tomar el pase y continuar el ataque. Algunas de las preguntas para hacerse en esto son: ¿Los jugadores están dando apoyo al portador de la pelota lo suficientemente rápido?, ¿El apoyo es en profundidad?, ¿Se comunican entre ellos?, ¿Se presentan como disponibles a través de su posicionamiento eficaz? La continuidad tiene que ver con el mantener el ataque. El juego de apoyo claramente efectivo es importante para la continuidad, pero también lo es el correr de manera eficaz, reconocer y usar el espacio y el recupero eficiente de la pelota cuando se produce un tackle, ruck o maul (que demandan una probada posición corporal en el contacto y buena disposición de la pelota). De manera que pregúntese si sus jugadores están ejecutando estas funciones eficazmente. Mantener la presión es importante tanto en ataque como en defensa. En la ofensiva, esto tiene que ver con atacar sobre claras debilidades o hacerlo de tal manera que se creen las debilidades, ya sea a través de desniveles (por ejemplo, backs atacando sobre forwards pesados) o a través de crear espacios mediante el comprometer defensores en alguna parte. En defensa, se crea presión contando con un sistema defensivo eficaz y eficiente, que los jugadores comprenden y están de acuerdo. Es acerca de tacklear y continuar tackleando. Es acerca de cortarle al oponente tiempos y espacios mediante una presionante defensa. Entonces nuevamente, pregúntese cuan bien el equipo adhiere a estos principios de presión, tanto en ataque como en defensa. Ahora bien, probablemente todo esto sea una historia conocida para la mayoría de ustedes y no lo he incluido aquí para que ustedes recuerden los principios claves del juego, sino para alertarlos sobre el hecho de que entender dichos principios les brinda un buen punto de partida para la evaluación de la performance de su equipo. Basándose en cuan bien tu equipo ha ejecutado los principios del juego, ustedes podrán proporcionar un consejo claro y útil en el entretiempo acerca de lo que necesitarán hacer los jugadores en el segundo tiempo y además utilizar el patrón como medio de evaluación de la performance cuando se vuelvan a juntar en el primer entrenamiento de la semana siguiente. Ustedes pueden tener a mano una hoja de papel que les permita tomar notas durante el partido. Algo así como calificar cada fase con la escala 1 a 5, donde 1 es = realmente mal; 2 = pobre; 3 = regular; 4 = bien y 5 = muy bien. Simplemente avanzando con este proceso los forzará a pensar acerca de la performance de vuestro equipo con un propósito cierto y una cierta estructura y es de esperar que les permita darle al equipo algún buen consejo en el entretiempo y en el entrenamiento siguiente. Después del partido, yo los alentaría a que permitieran que los jugadores pudieran evaluar su propio rendimiento antes de decirles lo que uno piensa. En jugadores muy jóvenes esto puede resultar desafiante, pero cuanto antes uno pueda alentarlos a que comiencen a pensar por si mismos en sus performances, antes empezará a producirse el auto reconocimiento, con jugadores independientes. Uno puede hacer esto dividiendo a los jugadores en mini unidades (por ejemplo, los forwards derechos, los forwads izquierdos, los backs internos, los baches externos) y haciendo que ellos mismos se evalúen numéricamente en cada principio del juego. Si ellos se puntúan con tres o menos, uno podría preguntarles acerca de que piensan que necesitan para poner en orden las cosas para la próxima semana. Yo sé que existe la tentación cuando uno solamente los tiene por poco tiempo dos veces a la semana de verlos directamente en el campo y que comiencen a dar vueltas, pero un pequeño lapso de tiempo usado en que los jugadores reflexionen sobre su performance puede brindar grandes dividendos. Por lo que si pueden, como decía Rudyard Kipling: mantén tu mente cuando todos a tu alrededor están perdiendo la suya, uno podrá ver el partido de su equipo con un claro propósito, un propósito que es primordialmente brindarle al equipo la mejor información posible en el entretiempo y después del partido; y si ustedes pueden compartir esta información de manera clara y efectiva con sus jugadores, de manera que ellos puedan tomarla sobre la marcha y usarla para permitirse optimizar su rendimiento, tengan por seguro que ustedes le están proporcionando a ellos un gran servicio. Y finalmente, dado que todavía estoy en la pretensión de filosofar, les agregaré una pequeña acotación que encontré en alguna parte para que ustedes lo mastiquen. No estoy seguro de quien lo escribió, pero estoy seguro que los haró, pero estoy seguro que los hará pensar, o por lo menos lo logró conmigo. Se denomina la Paradoja de nuestro tiempo. La paradoja de nuestro tiempo histórico es que tenemos edificios más altos pero menos humor, carreteras más anchas pero opiniones menos amplias. Gastamos más pero tenemos menos. Compramos más pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más chicas, más comodidades pero menos tiempo. Tenemos más títulos pero menos sentimientos, más conocimientos, pero menos juicio, más expertos pero para más problemas, más medicina, pero menos bienestar. Bebemos mucho, fumamos mucho, gastamos demasiado imprudentemente, reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos ponemos demasiado ansiosos, nos levantamos demasiado tarde, estamos demasiado cansados, leemos muy poco, vemos demasiada televisión y rezamos casi nunca. Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero redujimos nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos con demasiada frecuencia. Hemos aprendido como hacer una vivienda, pero no una vida. Hemos agregado años a la vida, pero no vida a los años. Hemos ido a la luna y vuelto desde allí, pero tenemos problemas para cruzar la calle para encontrarnos con un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no la paz interior. Hemos hecho cosas más grandes, pero no cosas mejores. Hemos limpiado el aire, pero polucionamos el alma. Hemos dominado el átomo, pero no a nuestros perjuicios. Escribimos más, pero aprendemos menos. Planificamos más, pero logramos menos. Aprendemos a correr, pero no a esperar. Construímos más computadoras para guardar más información, para producir más copias que nunca antes, pero nos comunicamos cada vez menos. Estos son los tiempos de la comida rápida y la digestión lenta, hombres grandes y caracteres pequeños, ganancias abruptas y relaciones superficiales. Estos son los días de dobles ingresos pero más divorcios, casas fantásticas pero hogares desechos. Son los días de viajes rápidos, pañales descartables, moralidad olvidada, relaciones de una noche, cuerpos con sobrepeso y píldoras que hacen de todo, desde animar, a callar, a matar. Es tiempo en que hay mucho en la vidriera y nada en el depósito. · Recuerda gastar más tiempo con tus seres queridos, porque ellos no van a estar cerca para siempre. · Recuerda decir una palabra amable a alguien que te mira con temor, porque esa pequeña personita pronto crecerá y abandonará tu lado. · Recuerda dar un cálido abrazo a quien está cerca tuyo, porque ese es el único tesoro que puedes brindar con tu corazón y no te costará un centavo |
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